Testigos revelan detalles de los hechos violentos que detonaron en lo que se supone, era una fiesta de cumpleaños
Alexis Massieu
La Prensa
En el tercer día del juicio contra Arnulfo “N”, por el homicidio calificado de Ricardo Apolonio Alarcón Rojas, la abogada de la Fiscalía Cristina Sánchez Dorado, presentó a sus dos testigos clave, a Gilberto Josafat alias Ñoño, y al hijo de la víctima de nombre Ismael, quien estaba con su papá cuando ocurrieron los lamentables hechos.
Tras narrar cómo fue que llegó a la fiesta de cumpleaños que se celebrara en el Fraccionamiento Aguilar, y los sucesos previos al arribo de la víctima y su hijo Ismael, Gilberto Josafat, reveló que aquella noche, antes de cometer el crimen, presuntamente Arnulfo “N”, le pidió que lo acompañara hasta donde estaba estacionada su motocicleta, para mostrarle un cuchillo, el cual se convertirá momentos después en el arma homicida.
Refirió que fue la mamá de la cumpleañera de nombre Andrea, quien salió a ver quien era el que gritaba desde el portón, y que se trataba de Ismael quien pedía que sacaran a Uriel, uno de los tres jóvenes que lo habían golpeado, y que junto a él, venía su papá, y un amigo de nombre Orlando.
Ñoño narró, que el portón lo había cerrado la dueña de la casa, y que al ver a los demás saltarse la barda, él también se brincó, y que apenas salir, Arnulfo “N”, se fue en contra de Orlando, mientras que él, y los otros tres muchachos, rodeaban a Ismael, quien era protegido por su papá.
Tras pegarle a Orlando, Arnulfo “N”, señaló se acercó hacia donde estaba la víctima y su hijo, mientras que los otros tres, Uriel, Héctor y Kevin, se abalanzaban sobre el amigo de Ismael que yacía en el piso.
Ricardo Apolonio le dijo a Ismael que se subiera al carro, y mientras que Gilberto Josafat siguió al hijo, Arnulfo “N” hizo lo propio con el padre, siendo ambos atacados a través de las ventanillas del Aveo de color azul.
El Ñoño, admitió que al igual que Arnulfo “N”, él también iba armado con una navaja que decidió sacarse del bolsillo, cuando vio que su entonces amigo traía la suya en la mano, justo la que momentos antes le había enseñado, y fue así, que con la propia–de mango negro con una calavera, y tiró con ella varios “tajos” a Ismael, sin alcanzar a herirlo,, presuntamente porque sólo quería asustarlo, el cual reaccionó tirándole 2 patadas a través de la venta del copiloto, la primera sin dar en el objetivo, y la segunda golpeándolo en la cara.
Fue entonces que Gilberto Josafat, aseguró que desde la ventana del lado del copiloto, y viendo hacia el interior del coche, fue testigo de cómo Arnulfo “N”, acuchillaba a la víctima, tirando del susto la navaja que él traía en la mano.
Contó que después del incidente, se fueron del lugar de la fiesta con rumbo de la casa de Arnulfo “N”, y como él iba a pie, se subió con el acusado en su motocicleta, siendo al llegar, que vio la sangre que traía en las manos el presunto homicida, al iluminárselas con la lámpara del teléfono celular.
Cuando le llegó el turno de hacer preguntas, al abogado del acusado, Miguel Ángel Reyna, esté cuestionó a Gilberto Josafat, sobre si se sentía arrepentido de lo que había pasado, y el testigo le respondió que sí, lanzándole enseguida otra pregunta que no fue admitida por el tribunal; ¿te sientes arrepentido de haber matado al Señor Polo?
El defensor cuestionó a Gilberto Josafat, buscando que explicara la razón, por la que se había subido a la motocicleta de Arnulfo tras verlo acuchillar a la víctima, sin que pudiera obtener una respuesta, como cuando quiso averiguar por qué la hermana del acusado, ya en la casa de este, le arrojó el agua de un vaso al Ñoño. ¿Para lavar la sangre que traías?
LA DECLARACIÓN DE ISMAEL
Pese a lo difícil que fue para él hablar de la muerte de su padre, Ismael subió al estrado el día de ayer para rendir su declaración, partiendo de la llamada que le hizo una amiga para que fuera a la fiesta que estaba a tan sólo 7 cuadras de su casa, y de la que tuvo que salir corriendo perseguido por tres jóvenes llamados Uriel, Héctor y Kevin.
Esos tres jóvenes, indicó, lograron darle alcance y lo golpearon, dándole puñetazos y patadas, lo cual cesó gracias a que por el lugar iba pasando una camioneta, y el conductor lo ayudó llevándolo hasta su domicilio, lugar desde donde Ismael le llamó a su madre para contarle lo que le había pasado, alcanzándolo a escuchar su padre.
Cuando llegó Ricardo Apolonio a su casa, Ismael y su amigo Orlando, lo llevaron hasta el lugar donde estaban los agresores en la fiesta, ya que según recuerda, su padre quería saber por qué lo golpearon.
LA NOCHE DE LA PESADILLA
Si bien, la mayoría de los testigos dijeron no recordar que Ricardo Apolonio hubiera dicho algo al llegar al lugar de la tragedia, Ismael le contó al juez, a pregunta del abogado defensor, que su padre gritó pidiendo que saliera el muchacho que le pegó, para que arreglaran sus problemas ellos dos solos.
Fue entonces que se saltaron la barda y su padre lo protegió poniéndolo detrás de él, mientas que Arnulfo “N” se fue contra su amigo, pasando todo muy rápido, de tal forma que su padre le dijo que se subiera al carro, y se fue hacia la puerta del copiloto, siendo seguido por “El Ñoño”.
El relato de Ismael coincidió con lo dicho por Gilberto Josafat, respecto de la navaja y las dos patadas que le tiró desde el interior del coche a su atacante, indicando que repentinamente, vio que “El Ñoño” se quedó mirando hacia enfrente, y al voltear por un instante, vio como Arnulfo “N” agredía a su padre, con un movimiento que coincide con el de las cuchilladas que le arrebataron la vida.
Dado que la estrategia de la defensa de Arnulfo “N”, parece consistir, en demostrar que el homicida es Gilberto Josafat y no Arnulfo “N”, la abogada de la Fiscalía le preguntó a Ismael: ¿mentirías para favorecer a la persona que mató a tu papá?, y el joven respondió que no, que nadie lo haría.
Ismael señaló que tras la muerte su padre, todo cambió para él y su familia, narrando pese a lo difícil que fue recordar, como apenas dar vuelta en la esquina, su papá ya no pudo manejar, y mientras que él, le preguntaba por su amigo Orlando, Polo le decía: tranquilo, porque me picaron.
Ismael echó el asiento del conductor hacia atrás y se puso al volante apoyándose en la pierna izquierda de su padre y sin poder cerrar la puerta del coche, para llevarlo rápido hasta su casa donde le pidió ayuda a su madre, para que con el apoyo de sus abuelos, Polo fuera llevado al hospital, donde les informaron que ya no tenía signos vitales.
El día de hoy, el juicio 1356/2022, que se sigue en contra de Arnulfo “N”, continuará; con la declaración de los policías de la Agencia de Investigación Criminal que investigaron el caso, y los dictámenes de los peritos, incluyendo el del médico forense.