Los 9 caminantes que recorrerán “De Santiago a Santiago”, completan 27 kilómetros hasta la comunidad La Presa, en Arteaga; destacan la belleza natural y el apoyo logístico
Susana Mendoza
La Prensa
En el segundo día de la caminata “De Santiago a Santiago”, nueve de los 13 senderistas que iniciaron el recorrido completaron con éxito la etapa, al arribar la tarde de este domingo a la comunidad La Presa, en el municipio de Arteaga, poco después de las 3:00 p. m.
La travesía, que abarca 200 kilómetros en nueve días, comenzó el sábado desde la Catedral de Santiago Apóstol en Saltillo. Ese primer día, los participantes recorrieron 27 kilómetros hasta el ejido El Diamante, siguiendo el Camino del Cuatro. Al finalizar la jornada, cenaron, se asearon y descansaron en cabañas de La Joya.
Este domingo, el grupo retomó la marcha a las 6:00 de la mañana, cubriendo otra etapa de aproximadamente 27 kilómetros, desde El Diamante hasta La Presa, sobre caminos de terracería y terrenos abiertos en dirección a la carretera que conduce a San Antonio de las Alazanas.
“El recorrido ha transcurrido principalmente por caminos planos, pero el intenso sol ha sido el principal reto, y algunos participantes ya presentan ampollas en los pies”, explicó vía telefónica Lylia Rocha, guía certificada en senderismo.
A pesar de las dificultades, el ánimo entre los caminantes se mantiene firme. Cuentan con un equipo logístico encabezado por Andrés, quien viaja en una camioneta de apoyo para garantizar el abasto de agua, sueros y alimentos, y atender cualquier eventualidad.
“Aunque la caminata comenzó con 13 personas, por cuestiones personales se retiraron cuatro. Sabemos que así será: algunos se sumarán nuevamente para la llegada a la iglesia en Santiago, Nuevo León”, agregó Rocha.
Además del reto físico, esta travesía busca impulsar la derrama económica en las comunidades rurales por las que pasa la ruta. Los senderistas también han aprovechado el trayecto para documentar la riqueza natural de la sierra, registrando avistamientos de saltamontes, mariposas, una lagartija cornuda —especie en peligro de extinción—, una salamandra y la flor silvestre amarilla conocida en la región como “polocote”.
Al concluir la etapa, los caminantes disfrutaron de un merecido descanso y una comida a base de picadillo con arroz, té y sandía, para reponer energías antes de continuar el lunes con la siguiente fase del recorrido, organizado por la asociación Camino de Santiago a Santiago.