El director de Ecología confirmó que, aunque el fuego inició por el descuido de un trabajador, se aplicarán sanciones por el daño al ecosistema causado por el siniestro
Fabiola Sánchez
LA PRENSA
El aparatoso incendio registrado en un depósito de chatarra sobre la avenida Constitución no quedará impune. Autoridades municipales confirmaron que, pese a tratarse de un siniestro accidental, el propietario enfrentará severas sanciones económicas y administrativas debido al grave daño ambiental generado.
El director de Ecología, Óscar Aguilar, informó que tras el control del fuego, se inició un procedimiento de investigación que arrojó una irregularidad mayor: el establecimiento no contaba con permisos ambientales vigentes ni registro ante la dependencia, operando prácticamente fuera del radar de las autoridades.
De acuerdo con los peritajes iniciales, la chispa que desató la emergencia fue un descuido humano. Se presume que un trabajador se encontraba calentando alimentos dentro del lugar, lo que provocó que el fuego alcanzara materiales altamente inflamables y vehículos con residuos de aceites y combustibles, propagándose en cuestión de segundos.
“Este tipo de giros representan un riesgo latente. La quema de autopartes libera toxinas peligrosas al aire y aceites que contaminan el suelo; por ello, la ley es clara: el daño ambiental se sanciona, sea o no provocado”, sentenció Aguilar.
Finalmente, el funcionario advirtió que este incidente servirá como detonante para una revisión exhaustiva de todos los yonques de la ciudad, los cuales deben cumplir estrictamente con medidas de seguridad y licencias ambientales para seguir operando.