Ante la ola de suicidios que se han registrado, sobre todo el Día de las Madres, Armando Daniel Durón señala que son resultado de factores que se van acumulando con el tiempo
Por Wendy Riojas
LA PRENSA
Los suicidios que se registraron el pasado 10 de mayo que provocaron conmoción en la ciudadanía generalmente son el resultado de una combinación de factores emocionales, sociales y personales que se van acumulando con el tiempo.
Así lo señaló el especialista en psicología y Pastor Armando Daniel Durón, al señalar que muchas personas que atraviesan una crisis emocional profunda generalmente logran ocultar su sufrimiento detrás de una apariencia funcional y aparentemente estable.
“Puede existir una depresión profunda, desesperanza o vacío emocional que la persona aprende a disimular. A esto se le conoce en algunos casos como ‘depresión sonriente’; pueden convivir, bromear o parecer funcionales mientras internamente están emocionalmente agotados”, explicó.
El especialista indicó que otro aspecto frecuente es la llamada “ambivalencia suicida”, donde la persona no necesariamente desea morir, sino dejar de sufrir.
“La mayoría de las personas que intentan suicidarse no necesariamente quieren morir; muchas veces lo que quieren es dejar de sufrir. Existe una mezcla entre el apego a sus seres queridos y la percepción de no encontrar salida”, comentó.
También advirtió sobre ciertas conductas que pueden interpretarse como despedidas emocionales, como mostrar más afecto de lo habitual, visitar a familiares, regalar pertenencias o expresar frases emotivas inesperadas.
ALCOHOL Y DROGAS PUEDEN DETONARLO
Asimismo, Daniel Durón, alertó sobre el consumo de alcohol y sustancias, ya que pueden incrementar la impulsividad y facilitar la toma de decisiones riesgosas.
“El alcohol puede disminuir el miedo y potenciar pensamientos negativos, lo que puede animar a la persona a tomar una decisión que ya venía pensando internamente”, señaló.
Añadió que existen factores silenciosos que muchas veces pasan desapercibidos, como problemas económicos, pérdidas familiares, presión social, soledad, traumas, consumo de sustancias o trastornos mentales.
Además en el norte del país aún prevalecen patrones culturales relacionados con la represión emocional masculina.
“A muchos hombres se les enseñó que deben aguantar, no llorar y no mostrarse vulnerables. Eso dificulta que pidan ayuda cuando atraviesan una crisis”, indicó.
También pidió cautela en la manera en que estos casos son difundidos públicamente, especialmente entre jóvenes.
“Cuando un suicidio recibe demasiada difusión puede generarse un efecto de contagio psicológico en personas vulnerables. Hay que tener mucho cuidado para no presentar esto como una alternativa, sino como un problema que necesita atención y solución”, expresó.
Finalmente, explicó que fechas como el Día de las Madres, Navidad o Año Nuevo suelen detonar emociones intensas en personas que atraviesan problemas emocionales no resueltos.
“Estas fechas pueden reforzar traumas o sentimientos que la persona viene cargando emocionalmente”, concluyó.