El Primer Tribunal Colegiado de Apelación con residencia en Toluca, Estado de México revocó el auto de formal prisión dictado contra Sánchez Ortega el 15 de noviembre de 2025 por el Juzgado Cuarto de Distrito en materia Penal en el Estado de México
Un tribunal federal ordenó liberar a Jorge Antonio Sánchez Ortega, ex agente del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) al determinar que la acusación que el exfiscal Alejandro Gertz Manero intentó reactivar en su contra por el homicidio de Luis Donaldo Colosio prescribió hace 12 años.
El Primer Tribunal Colegiado de Apelación con residencia en Toluca, Estado de México revocó el auto de formal prisión dictado contra Sánchez Ortega el 15 de noviembre de 2025 por el Juzgado Cuarto de Distrito en materia Penal en el Estado de México.
“Se declara prescrita la acción penal ejercida contra Jorge Antonio Sánchez Ortega por el delito de homicidio simple intencional. Se revoca el auto de término constitucional de 15 de noviembre de 2025”, indicó el Colegiado.
En su resolución los magistrados añadieron que la Fiscalía General de la República (FGR) no tenía pruebas suficientes contra Sánchez Ortega para acreditar que participó en el homicidio del excandidato presidencial, con lo que desacreditaron la teoría del segundo tirador que intentó “revivir” Gertz Manero.
En consecuencia, declararon cerrado el caso, por lo que la resolución sólo podrá ser impugnada por la familia de Colosio que en diversas ocasiones se ha pronunciado por concluir el asunto e incluso han solicitado la liberación de Mario Aburto Martínez, el único sentenciado por el homicidio.
Las dudas en la investigación
Sánchez Ortega, nacido en 1961 en Sinaloa, ingresó al CISEN en 1993 y fue asignado a labores de inteligencia en Baja California. El 23 de marzo de 1994, día del asesinato de Colosio en Lomas Taurinas, Tijuana, fue detenido cerca del lugar de los hechos. Agentes encontraron en su chamarra blanca manchas de sangre —presuntamente del candidato— y la prueba de rodizonato de sodio arrojó positivo para residuos de plomo y bario en sus manos.
En su declaración, Sánchez Ortega aseguró que no portaba arma de fuego y que la sangre en su ropa se originó al ayudar a mover el cuerpo herido de Colosio entre la multitud. Fue liberado en las horas siguientes tras una breve indagatoria, en medio de críticas por supuestas omisiones.
La Fiscalía Especial para el Caso Colosio de la época analizó su participación y concluyó que no había indicios suficientes para procesarlo, manteniendo la versión oficial del asesino solitario Mario Aburto Martínez.
Más de tres décadas después, en el marco de la reapertura de líneas de investigación durante la administración de Andrés Manuel López Obrador y su continuación bajo Claudia Sheinbaum, la FGR reactivó la hipótesis del “segundo tirador”. En noviembre de 2025, la Fiscalía detuvo a Sánchez Ortega en Tijuana y un juez le dictó formal prisión por homicidio calificado, argumentando posibles encubrimientos y omisiones en la investigación original de 1994.
Información de proceso