La familia de Isidoro Briceño Ríos realizará los servicios funerarios tras dos décadas del siniestro ocurrido en Pasta de Conchos
Por: Karla Cortez
La Prensa
MINAS DE BARROTERÁN, COAHUILA. — Tras dos décadas de una incesante búsqueda, la familia de Isidoro Briceño Ríos, uno de los trabajadores atrapados en el siniestro de la mina Pasta de Conchos y cuyos restos biológicos fueron identificados el pasado mes de junio, le dará cristiana sepultura en medio de un emotivo homenaje fúnebre.
«Después de muchos años de profunda espera, hoy podemos despedirte con la paz que tanto anhelábamos y brindarte el descanso que te correspondía», expresó la familia Briceño Mota a través de una esquela funeraria.
Los restos recuperados del trabajador fueron recibidos y velados durante la jornada de este viernes por familiares, amigos y miembros de la comunidad en el Ejido La Mora, localidad de donde era originario. Asimismo, los deudos informaron que el cortejo fúnebre partirá la tarde de este sábado para celebrar una misa de cuerpo presente a las 15:00 horas en la Iglesia de San Isidro Labrador, antes de proceder a su traslado al camposanto local.
Briceño Ríos se convirtió legalmente en el minero número 27 en ser identificado mediante los análisis de ADN practicados por peritos especializados, quienes realizaron la entrega digna del cuerpo a sus familiares directos para la ejecución de sus servicios exequiales.
El desglose de los archivos de búsqueda detalla que los restos de Briceño Ríos fueron localizados originalmente a finales del mes de abril al interior de la lumbrera número 1 del complejo minero. El operario civil era originario del Mineral de Las Esperanzas, municipio de Múzquiz, y le sobrevive su esposa, la señora Alma Mota, quien encabezó los comités de viudas durante el proceso de rescate institucional.