A dos años de la captura de El Mayo Zambada

Las heridas de la guerra se mantienen, como también el dominio de la narco-política, lo que ocasiona que los sinaloenses vivan una de las peores crisis de inseguridad y una deficiente reacción oficial

Culiacán se ha convertido en el epicentro de la emergencia que no sólo incluye la violencia en las calles, también el colapso de la economía

Por Alejandro Madrigal

La guerra entre facciones del Cártel de Sinaloa, desatada por la captura de Ismael “El Mayo” Zambada —hace justo dos años—, ha provocado que los sinaloenses vivan una de las peores crisis de las que se tenga registro en la entidad.

Culiacán es el epicentro de esta emergencia que no sólo se vive con el aumento de la violencia en las calles y el miedo a ser víctima de la delincuencia, también se palpa en el colapso de la economía que se da con el cierre de cientos de negocios, la disminución del turismo, la caída de las inversiones y la desaparición de las actividades en espacios públicos.

A esta compleja realidad donde las autoridades son inexistentes, se suman las acusaciones de vínculos con el narcotráfico en contra del gobernador con licencia Rubén Rocha Moya y otros personajes de la política local ligados a Morena.

A casi dos años de iniciar la guerra entre facciones del Cártel de Sinaloa, Culiacán sobrevive.

Acompañar a Tere Navia permite tomar el pulso de la vida en la capital de Sinaloa, epicentro del conflicto entre los Chapitos y los Mayos, que comenzó el 9 de septiembre de 2024, después de la captura del capo Ismael el Mayo Zambada el 25 de julio de ese año.

El teléfono de Tere no para de recibir alertas de emergencias, balaceras, incendio de vehículos, bloqueos, cadáveres, posas clandestinas. Como reportera de Nota Roja, es testigo de los estragos que está provocando la guerra criminal en Sinaloa y la complicidad de las autoridades.

Tere no deja de sorprenderse con las historias que documenta a diario. «Se ha convertido en algo muy desgastante.  Para nosotros, los periodistas que nos dedicamos de lleno a lo que es la nota roja o la nota policiaca, desde que nos levantamos, nos levantamos pensando en qué va a pasar ahora» asegura Tere Navia.

A sus 28 años, Tere ya recibió amenazas del crimen organizado, que busca controlar su trabajo y lo que informa. Es el mismo acoso que los delincuentes imponen sobre los sinaloenses, hartos de que el Estado renunciara desde hace años a protegerlos y de que los criminales establezcan sus propias reglas.

Estas violencias generalizadas en el Estado  nos tienen a todos frustrados, tristes y viviendo más que con costumbre hacia la violencia, acostumbrándonos al desamparo institucional y a este silencio social en el cual estamos inmersos todos, menciona un ciudadano de Culiacán .

«La verdad, no se puede confiar uno en salir a las calles por tanta inseguridad que hay aquí en la ciudad».

Culiacán y Mazatlán se ubican entre las 15 ciudades del país con peor percepción de seguridad, de acuerdo con la encuesta nacional que hace el Inegi. 

En Sinaloa fueron asesinadas 1.654 personas en 2025,  4.5 víctimas diarias. Este registro llevó a la entidad al top 3 de homicidios en el país por cada 100.000 habitantes.  Los más de 17.000 elementos enviados a Sinaloa por el Ejército y la Secretaría de Marina no han podido detener esta crisis.

Entre enero y abril de 2026 se han ubicado más de 20 fosas clandestinas, de acuerdo con la organización Causa en Común. El año pasado, Sinaloa alcanzó un registro récord de desapariciones, aseguran diversos colectivos de búsqueda. El grupo Sabuesos Guerreras documentó entre 3.000 y 3.500 casos, una cifra inédita para la entidad.

2026 no ha sido fácil para los sinaloenses.  Las acusaciones de Estados Unidos en contra del gobernador morenista con licencia Rubén Rocha moya y contra otros personajes de la vida política local puso de nuevo a Sinaloa y al narcotráfico como uno mismo.

Desde hace décadas, los sinaloenses han sido juzgados  a partir de los símbolos que genera la narcocultura y de los mitos que envuelven al Cártel de Sinaloa, una de las organizaciones criminales más poderosas del mundo.

A 200 metros del Palacio de Gobierno del Estado hay una capilla de Jesús Malverde, figura de culto que se eleva a deidad de los narcotraficantes, y muy cercana a una tienda con la Lotería de los Narcos en la que aparecen Ovidio Guzmán, su papá El Chapo, Ema Coronel, Nemesio Oseguera, El Mencho, El Mayo Zambada, entre otros. El miedo se palpa en las calles y plazas de Culiacán.  Aquí la extorsión criminal deja imágenes como las del popular casino Tropicana, que en abril fue baleado como advertencia y al mes siguiente incendiado con bombas molotov.

La guerra entre los bandos del Cártel de Sinaloa y la complicidad de las autoridades está provocando una crisis económica sin precedentes.  Restaurantes cerrados, comercios que abren apenas unas horas,  nula inversión y espacios públicos vacíos.  La Unión de Comerciantes de Culiacán estima que en este mes de julio habrán cerrado más de 5.000 negocios en todo el municipio, mientras que la Coparmex apunta que las pérdidas económicas superan los 70 millones de pesos.

Publicado por Iris Camila Beltran