Rastreadores revelan desvío de insumos humanitarios recopilados en centros de acopio
Un reciente experimento social compartido por los creadores de contenido del canal «Papa y Chema Vlogs» ha generado inquietud respecto al manejo de los insumos destinados a la ayuda humanitaria.
Tras esconder dispositivos de localización en cajas de alimentos no perecederos entregadas en distintos puntos de recolección en la Ciudad de México para los damnificados por los terremotos en Venezuela, los autores documentaron que, semanas después de la entrega, ninguno de los productos había salido del territorio mexicano.
El objetivo de la investigación independiente consistió en verificar el trayecto real que recorren las donaciones entregadas por la ciudadanía. Para evitar los sistemas de detección convencionales de los teléfonos inteligentes (los cuales alertan sobre la presencia de dispositivos cercanos como los AirTags de Apple), los involucrados optaron por utilizar geolocalizadores Galaxy SmartTag2 de la firma Samsung, ocultos dentro de paquetes de cereales y latas de alimentos con abre fácil.
¿A dónde llegaron las donaciones destinadas a la ayuda internacional?
Las cuatro cajas con insumos esenciales recopiladas por los creadores de contenido se distribuyeron en recintos con diversos niveles de gestión, revelando trayectos muy distintos a los prometidos:
- Estadio Olímpico Universitario (UNAM): Aunque el personal en el sitio explicó que el protocolo contemplaba trasladar la ayuda al Campo Militar Número 1 para su posterior envío marítimo, la señal satelital marcó un trayecto completamente diferente. Días después, el rastreador fue ubicado dentro de una bodega de la Central de Abasto de la Ciudad de México, en un inmueble con logotipos vinculados a iniciativas públicas de recuperación de víveres como el programa «Itacate».
- Ciudad Judicial: Este paquete permaneció estático durante varios días hasta que comenzó a registrar desplazamientos erráticos por distintas avenidas de la capital. Finalmente, la señal se fijó en las inmediaciones de una zona comercial en El Pedregal, lo que sugiere que el dispositivo fue extraído de la caja o transportado en un vehículo particular.
- Alcaldía Tlalpan: Entregado en un punto de recolección de carácter civil e informal, el dispositivo no registró movimiento alguno durante un mes entero, permaneciendo exactamente en el mismo lugar donde fue depositado.
- Comunidad venezolana organizada: Administrado por ciudadanos migrantes en la capital, este punto tampoco presentó avances ni traslados en la señal del geolocalizador tras semanas de haber recibido la caja.
Falta de transparencia y testimonios sobre la gestión de acopios
El material videográfico incluyó la declaración testimonial de un exvoluntario de brigadas de rescate en desastres naturales, quien afirmó que en diversos centros de recolección existen prácticas sistemáticas de selección irregular: «Todo lo que sea caro va para este lado y todo lo demás para este otro. Siempre había esa separación y terminaban desapareciendo las cajas» (según lo expuesto por el testigo anónimo en la grabación).
Aunque los realizadores del video precisaron que no se puede asegurar la comisión de un delito deliberado (puesto que los insumos podrían encontrarse en fases intermedias de logística o almacenamiento), recalcaron que la falta de información pública sobre la cadena de custodia genera incertidumbre en la ciudadanía.
La difusión de este caso abre nuevamente el debate sobre la necesidad de establecer mecanismos abiertos de rendición de cuentas e inventarios públicos durante las emergencias humanitarias, garantizando que el esfuerzo y la solidaridad de la población lleguen eficazmente a sus receptores finales.
Publicado por Lizz Morales




