Un concepto muy utilizado por los economistas en sus análisis sobre los beneficios que dejan las actividades es el de la famosa “derrama económica”, pareciera que los estudiosos de esta ciencia social creemos, pensamos o damos por seguro que todos los integrantes del sistema económico conocen a la perfección todos los términos que utilizamos en la ciencia económica. Así de rebuscados parecemos en ocasiones y vaya que lo somos.
Muchos conceptos financieros y económicos tienen su origen en experiencias como lo es de la “bancarrota” cuyo origen se remonta al siglo XVI en Genova, donde aquellos prestamistas, que por cierto realizaban su tarea de manera pública en cualquier calle, avenida o plaza; al ser sorprendidos realizando prácticas irregulares, el supervisor rompía su banca a martillazos, de ahí que a quien quiebre su negocio le digamos que se encuentra en “bancarrota”.
Otros términos como el de la “derrama económica” literalmente tiene su origen a lo que literalmente (sic) se refiere, a lo que se derrama en una economía. Así como cuando llenas un vaso con agua, se te pasa la mano y sirves más ocasionando que el líquido se derrame por fuera del vaso, pues bien, en economía esa derrama no se trata de gotas o líquido sino de dinero.
Es muy común que en cualquier tipo de actividad los economistas o analistas hablemos de la derrama que se ocasiona u ocasionará, por ejemplo el caso del Mundial 2026 dejó una derrama económica de 2,543 millones de dólares en México, es decir que todos quienes asistieron a nuestro país, o mexicanos que pasearon en nuestro país, quienes asistieron a un partido mundialista o incluso realizaron alguna convivencia ya sea en una casa o en un restaurante, quienes aportaron en la remodelación e incluso quien fue al supermercado, de manera conjunta gastamos esa cantidad de dinero.
Porque después de comprender, si es que el economista fue práctico y sencillo al explicar, lo que es la derrama económica, ahora debe de explicar cómo se llega a una cantidad de dinero, así como los 2,543 millones de dólares que derramó el mundial en nuestro país.
Pues bien, todo se resume a la aritmética, no hay una fórmula económica digan de una película, ni siquiera para llenar un pizarrón en clase pues la derrama económica de un evento se calcula con una simple multiplicación, multiplicando la cantidad total de participantes en el evento por el monto promedio que cada uno de ellos gastó, incluyendo los gastos directos, indirectos e inducidos, estos tres últimos conceptos se les conoce como el efecto multiplicador.
Los gastos directos, para el caso de la derrama económica del mundial 2026 en México, se refiere al dinero que los turistas y aficionados gastaron físicamente y de forma inmediata en el torneo como lo fueron los boletos, el hospedaje, así como el consumo de bebidas, comidas y souvenir en cada partido; los gastos de hospedaje y traslados; además de contemplar los gastos que hicimos en los restaurantes y bares para ver los partidos.
Antes de que el mundial se realizará, se llevaron a cabo varios trabajos de remodelación de los estadios, de movilidad, mejoramiento vial, así como de espacios públicos; gasto realizado entre los gobiernos, de los 3 niveles, y la iniciativa privada, como también todo el gasto en publicidad, este gasto se considera en la derrama económica bajo el concepto de gastos indirectos.
Mientras los gastos inducidos son aquellos que se realizaron de manera cotidiana, como la compra de la despensa, las reuniones familiares para ver partidos y por supuesto el consumo en comercios de barrio; todo esto por parte de trabajadores que recibieron salarios gracias al torneo.
Así de sencilla es la economía, así como la aritmética, como bien lo dijo la economista inglesa Joan Violet Robinson: “El propósito de estudiar economía no es adquirir un conjunto de respuestas listas, sino aprender a no ser engañado por los economistas”.
Publicado por Iris Camila Beltran




