Hace poco Elon Musk se convirtió en el primer trillonario de la historia, con una riqueza de aproximadamente 1.1 billones de dólares, dicha cifra traducida al inglés equivaldría a 1.1 trillones de dólares. A pesar de que su riqueza no es totalmente líquida, es decir que no la tiene en efectivo o en cuentas bancarias, sino que gran parte de su patrimonio esta “resguardada” en acciones, propiedades y empresas; mucha gente empezó a decir, principalmente en las redes sociales; que debería de repartir su dinero.

Más allá de un análisis de valores, virtudes, comportamientos o de principios, dejando a un lado que Elon Musk tiene una riqueza equiparable a la riqueza del 46 por ciento de la población más pobre o que su riqueza es mayor al PIB de 170 países, podemos estudiar un caso fantasioso. Al fin y al cabo, es más fantasioso que hipotético el hecho de que el dueño de Tesla reparta su dinero.

Podríamos pensar que esa “buena acción” del trillonario sería un gran alivio para la economía de las familias y del mundo, sin embargo, la realidad sería muy distinta pues sólo ocasionaría escasez de mercancías, aumento desmedido en los precios, ocasionando al final que el pobre fuera más pobre y el rico más rico. Y por ilógico que pareciera Elon Musk en poco tiempo recuperaría su trillón de dólares y hasta un poco más.

La respuesta se encuentra en la Ley de Say, desarrollado en el año 1803, por el economista francés Jean-Baptiste Say, la cual sostiene que la oferta crea su propia demanda. Es decir que cuando producimos una mercancía, ya sea bien y/o servicio, al venderlo se generan ingresos, ya sea las utilidades, o los salarios y con esos otros ingresos se compran otras mercancías. Entendiendo que para comprar algo primero debes de producir y vender otra cosa de valor.

Por ello al inyectar de manera “instantánea” 1.1 trillones de dólares a la economía mundial, los precios aumentaran pues se ocasionaría una escasez debido a la falta de producción previa.

Incluso ya sucedió en una ocasión cuando la segunda persona más rica en la historia de la humanidad, Mansa Musa, quien era conocido como “el rey de reyes”, fue emperador del imperio Malí durante los años 1324 y 1325 realizó una faustosa peregrinación a La Meca, durante el recorrido fue exageradamente espléndido y regalo oro a diestra y siniestra; los resultados fueron desastrosos no para él, sino para la economía pues el oro se devaluó durante toda una década ocasionando hiperinflación y hambre.

Mansa Musa murió, aproximadamente, en 1337 y sí murió sumamente rico, con una riqueza que sólo sería superada por la actual riqueza de Elon Musk. Así que ha quedado plasmado en la historia y en la economía, la mejor, la correcta y más eficiente manera de hacer riqueza es siendo productivo, no vivir esperanzado de las dádivas de los demás.

Publicado por R Z