Las importaciones desde China, Brasil y Taiwán a México se han reducido de manera significativa durante los primeros seis meses de este año. Esto se debe a una modificación en las políticas arancelarias: se incrementaron los impuestos por traer mercancías de economías con las cuales nuestro país no tiene un tratado de libre comercio.

Es importante analizar las consecuencias positivas de esta reducción en las importaciones, pues un monto equivalente a 4 mil millones de dólares no es una cifra menor ni mucho menos despreciable.

Al evitar la importación de productos como calzado, autopartes, electrodomésticos, motocicletas y autos ligeros —por mencionar algunos— la industria mexicana y el mercado interno requieren esas mercancías que ya no llegaron desde esos países. Se necesitan tanto para procesos productivos como para el consumo final. Esto genera que la industria nacional produzca parte de esas mercancías no importadas, detonando un círculo virtuoso: se impulsa la inversión, se crean empleos, aumenta el consumo y, en consecuencia, se fortalece el crecimiento económico. Ese crecimiento debería, a su vez, atraer más inversión, y así sucesivamente.

Este tipo de políticas —aumentar o imponer impuestos a las importaciones— se conocen como políticas proteccionistas, pues protegen a la industria nacional. De hecho, entre 1938 y 1982 México aplicó un modelo llamado “crecimiento desde dentro” o “sustitución de importaciones”, mediante el cual se buscaba reemplazar bienes importados con productos fabricados en México. El resultado fue notable: el país se industrializó y alcanzó un crecimiento económico promedio anual de 6.1%.

Existen voces que señalan que esta acción gubernamental de colocar impuestos a las importaciones, principalmente asiáticas, responde a presiones del gobierno de Trump para establecer barreras a los productos de esos países. Tal vez sea cierto, pero lo que sí podemos afirmar es que hoy la economía mexicana tiene mayores oportunidades de crecer y de generar empleos mediante inversión privada.

Importar mercancías no es malo para ninguna economía; lo verdaderamente perjudicial es que un país no pueda crecer, lo errático es evitar importaciones de unos países para importar las mismas mercancías desde otras economías y dejar pasar la oportunidad, insisto, de generar empleos y crecer.

Publicado por R Z