El exzar de la influenza en México afirmó que los despidos aislados no corrigen los procedimientos que generan la contaminación de una solución
La visibilización de Klebsiella tras las muertes de recién nacidos en hospitales del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) de Jalisco y Durango abrió un debate sobre las infecciones asociadas a la atención sanitaria y las deficiencias denunciadas dentro del sistema de salud.
Sin embargo, Alejandro Macías, exzar de la Influenza en México y médico infectólogo, pide revisar los procesos hospitalarios, al sostener que prevenir nuevos casos y muertes exige acciones que vayan más allá de culpar a la bacteria o despedir a directivos, administradores o personal.
En un video publicado en sus redes sociales, Macías propuso prohibir que las soluciones intravenosas y los medicamentos se compartan entre pacientes. También pidió garantizar insumos pediátricos, rotular cada preparación y reforzar la vigilancia epidemiológica en las unidades neonatales.
Alejandro Macías pide no reducir el problema a Klebsiella
Macías afirmó que la presencia de Klebsiella no debe ser la única explicación ante infecciones graves y fallecimientos de recién nacidos. Su exposición se centró en las condiciones bajo las cuales se preparan y administran líquidos y fármacos por vía intravenosa.
“No es culpa de una bacteria, evidentemente”, dijo. El infectólogo explicó que una solución contaminada puede introducir microorganismos directamente en el torrente sanguíneo y causar septicemia.
El médico tampoco consideró suficiente que la respuesta se limite a separar de sus cargos a autoridades o trabajadores hospitalarios.
Según afirmó, los despidos aislados no corrigen los procedimientos que pueden permitir la contaminación de una solución.
“El despedir personal no funciona”, sostuvo. Para Macías, los hospitales deben revisar los procesos de preparación, conservación, mezcla y administración de líquidos intravenosos.
El especialista aclaró que las infecciones vinculadas a soluciones contaminadas también pueden afectar a adultos. Recordó los casos de personas que murieron tras recibir sueros vitaminados contaminados.
No obstante, señaló que el riesgo puede ser mayor en las unidades neonatales. Los recién nacidos requieren volúmenes pequeños de líquidos, combinaciones específicas de soluciones y fármacos, además de recargas frecuentes en sus sistemas intravenosos.
La explicación de Macías sobre las soluciones intravenosas
Macías indicó que las soluciones de agua con sal o glucosa no suelen ser un medio favorable para muchas bacterias. Mencionó que microorganismos como Escherichia coli y Staphylococcus tienden a disminuir con el paso de las horas dentro de esos líquidos.
Según su explicación, Klebsiella puede tener un comportamiento distinto. El médico afirmó que, si una solución parenteral se contamina, esta bacteria puede multiplicarse dentro del líquido.
“Si tú contaminas una solución que vas a pasar por una vena con una sola Klebsiella y le das el tiempo suficiente, esa Klebsiella puede crecer en la solución como si fuera un medio de cultivo”, explicó.
Macías añadió que algunas enterobacterias y Pseudomonas también pueden comportarse de forma similar. Aun así, centró su exposición en Klebsiella por los casos que han puesto bajo escrutinio a las unidades neonatales.
El infectólogo planteó que esa capacidad de proliferación permite entender cómo una fuente común podría afectar a varios bebés. Se trata de una explicación general sobre el manejo de soluciones intravenosas, no de una conclusión oficial sobre los casos bajo investigación.
“La Klebsiella no brinca de un niño para infectar a otro niño”, afirmó. Según Macías, la contaminación de líquidos o medicamentos que se distribuyen entre pacientes puede explicar la aparición de varios casos en una misma unidad.
Las mezclas en neonatología y los puntos de riesgo
Macías comparó el manejo de líquidos intravenosos en adultos y recién nacidos. En adultos, dijo, suele conectarse una botella individual de solución, se administra su contenido y después se reemplaza por otro recipiente.
En los recién nacidos, los médicos prescriben cantidades menores y combinaciones de solución glucosada, solución salina y medicamentos. Eso obliga a medir volúmenes precisos y preparar mezclas antes de su administración.
Para esas preparaciones se usan sistemas como buretas o metricet. El personal carga la cantidad indicada, puede incorporar otro líquido y añade fármacos por puertos de inyección.
Macías advirtió que esos pasos exigen asepsia. Cada conexión, desconexión, carga o inyección puede convertirse en un punto de contaminación si no se cumplen los procedimientos adecuados.
“Todo eso es mucha manipulación”, afirmó. El médico sostuvo que, según su experiencia, estas mezclas pueden prepararse incluso en una mesa dentro del área de neonatología, en lugar de hacerlo en centrales con condiciones asépticas.
El infectólogo mencionó que en países industrializados las soluciones se preparan en centrales con campanas de flujo laminar. Su planteamiento fue que los hospitales deben reducir las manipulaciones y asegurar condiciones que eviten contaminar los líquidos.
Prohibir que una botella se use en varios pacientes
La propuesta principal de Macías es impedir que las soluciones y los medicamentos abiertos se compartan entre recién nacidos. Afirmó que una botella grande no debe utilizarse para preparar dosis destinadas a distintos pacientes.
El especialista alertó sobre el uso de recipientes de 1.000 mililitros para extraer pequeñas cantidades para varios bebés. Explicó que esta práctica puede aparecer cuando faltan presentaciones pediátricas o hay escasez de insumos.
Según Macías, si una botella se contamina y se deja expuesta durante varias horas, la bacteria puede multiplicarse antes de una nueva administración. Luego, el mismo líquido podría llegar a varios recién nacidos.
“Nunca debes usar una botella para cargar las soluciones de distintas criaturas”, sostuvo. El infectólogo pidió que una solución abierta se identifique de inmediato con el nombre del paciente al que pertenece.
La misma regla, dijo, debe aplicarse a los medicamentos. Cuestionó que una presentación de un gramo se abra para distribuir dosis pequeñas entre varios bebés.
Macías planteó que cada frasco, solución o fármaco debe llevar un rótulo que indique a qué paciente corresponde. Si ocurriera una contaminación, esa identificación limitaría la exposición a una sola persona.
El médico afirmó que está “completamente prohibido” compartir soluciones o fármacos. Su propuesta busca evitar que un mismo envase se convierta en una fuente común de infección.
Insumos pediátricos y asepsia en las unidades neonatales
Macías vinculó la prevención con la disponibilidad de recursos. Dijo que se requiere un sistema de salud mejor financiado para que las unidades cuenten con insumos suficientes y no recurran a botellas grandes para varios pacientes.
El infectólogo pidió que los hospitales dispongan de soluciones en presentaciones pediátricas. Señaló que estos recipientes reducen la necesidad de dividir el contenido de frascos de mayor tamaño.
También propuso que las áreas de neonatología eviten almacenar botellas de 500 o 1.000 mililitros. Para Macías, esas presentaciones favorecen la práctica de compartir soluciones entre recién nacidos.
El médico pidió hacer la menor cantidad posible de mezclas. Cada intervención sobre una botella, una bureta, una jeringa o un puerto de inyección puede aumentar el riesgo si falla la asepsia.
Macías añadió que los comités de prevención y control de infecciones deben prestar atención particular a las unidades neonatales. Esos equipos deben verificar que haya materiales suficientes y que los procedimientos se cumplan.
También planteó evitar el ingreso de alimentos a esas áreas. Según explicó, esa medida puede reducir la carga bacteriana del ambiente y la posibilidad de que las manos o superficies entren en contacto con microorganismos.
Farmacovigilancia, cultivos y revisión ante una bacteriemia
Macías propuso reforzar la farmacovigilancia para detectar el uso compartido de fármacos. Las áreas de farmacia, explicó, deben comparar el número de pacientes atendidos, los tratamientos indicados y los medicamentos solicitados.
El infectólogo puso como ejemplo el uso de antibióticos. Si una unidad atendió a 30 bebés, pero pidió una cantidad menor de frascos de un medicamento, ello puede indicar que un mismo envase se utilizó en varios pacientes.
El especialista también pidió llevar un registro de las infecciones del torrente sanguíneo. Afirmó que una sola bacteriemia por Klebsiella debe hacer sospechar una falla en la administración intravenosa.
“Una sola” infección de ese tipo, sostuvo, debe activar una revisión de las soluciones, los fármacos y los procedimientos aplicados en la unidad neonatal.
Macías reclamó una comunicación constante con los laboratorios de microbiología. El personal debe tener acceso a cultivos de sangre para detectar infecciones y conocer qué microorganismos están presentes.
También propuso tomar muestras de las soluciones intravenosas y cultivarlas para verificar su esterilidad. La tasa de contaminación de esos líquidos, afirmó, debe ser cero.
Información de Infobae
Publicado por Iris Camila Beltran




