
Por Rocío de Jesús
De manera solidaria, las compañeras de trabajo de Victoria Molina colocaron un bote para recolectar dinero y apoyar a su familia. Relataron que “el Japo”, nunca la dejaba en paz, ni cuando se separaban, “si no fuera por una pareja que pasó y se lo quitaron cuando la estaba golpeando, la hubiera matado”.
Mario Alberto era una persona tan insegura que nada más la estaba siguiendo y de todo pensaba mal.
“Cuando ella sabía que venía para acá, nos pedía que nos calláramos, que no nos riéramos, porque él creía que nos estábamos burlando de él y se enojaba” comentó una de sus compañeras de la tortillería.
Aunque nunca la vieron golpeada o con marcas en el rostro, sí sabían que la violentaba, además la veían mortificada porque cuando se separaban, había noches que no la dejaba dormir, porque se la pasaba tocándole la puerta, gritándole, hostigándola de una u otra forma.
“Nunca sabíamos cuando estaban juntos y cuando no, porque el siempre andaba detrás de ella, nomás la andaba cazando a ver dónde la veía”.
Por su parte, María de los Ángeles Herrera Corona, (dueña del negocio) señaló que los comentarios de Vicky eran “ya ves, ya me viene a molestar, ya me viene a seguir”.
“Y ya últimamente ya no se quedaba en su casa, se fue con su mamá por lo mismo, porque él iba a medianoche a molestarla”.
“Olvídese cuando nos enteramos fue una cosa muy fea, de no creerse, porque llegar a ese grado ya es mucho querer matarla, porque si no ha sido por una pareja que pasó por ahí y que se lo quitaron, él la hubiera matado”.
Tanto la patrona como las compañeras de Vicky, la ubican como una mujer muy responsable y trabajadora, pues era el único sostén de sus cuatro hijos, ya que él ni siquiera trabajaba.
Ese domingo, Vicky trabajó hasta tarde, era un día de buena venta y cuantos más kilos de tortilla más le pagaban, se quedó a trabajar algunas horas más.
“Salió a las 10 de la noche pero primero se fue a su casa a recoger ropa para los cambios de los siguientes días, y cuando llegó a casa de su mamá él ya la estaba esperando; y sí porque un hijo mío pasó por ahí y lo vio agazapado, ¿pero quien se va imaginar las intenciones que tenía?”.
Confirmaron que tenía orden de restricción en el Centro de Justicia y Empoderamiento de la Mujer, pero eso no le impidió a Mario seguirla molestando.
Además de a él, Victoria tuvo que soportar también a su hermana quien fue hasta su trabajo a gritarle.
“El viernes anterior a los hechos, vino su cuñada, la hermana de Mario, le mandaron hablar y aquí le estuvo gritando muchas cosas, le decía que no mandara a los Gates a su casa, que para que los mandaba, hasta que salió el patrón y los corrió, les dijo que aquí no vinieran a molestarla, que aquí era su trabajo.
Nosotros le decíamos que se metiera pero ella por lo mismo que le estaban gritando, le daba pena meterse”.
DE LO ÚNICO DE LO QUE ELLA ES CULPABLE, ES DE HABERLE DADO TANTAS OPORTUNIDADES
Respecto al comentario de la familia respecto a que ella también era culpable de lo que pasó, las compañeras de Vicky recalcaron que sí, que era culpable por haberle permitido tantas veces que le hiciera lo mismo.
“Es que cuando le pegan a la mujer agarra miedo, una mujer a la que le pega el hombre siempre va tener miedo”.
“Sí es culpable por haberlo permitido, pero él es el responsable de lo que pasó porque aun cuando ella se encerraba en su casa, él se quedaba toda la noche molestándola”.