El jurado del galardón distinguió «la animación artesanal y humanista» y considera que la productora japonesa transmite valores como «la empatía, la tolerancia y la amistad, así como el respeto por las personas y la naturaleza»
Por STAFF / LATINUS
La Prensa
La productora de animación Studio Ghibli, «mediante un proceso artesanal de gran imaginación, ha creado historias universales llenas de sensibilidad y de valores humanistas», señala este miércoles el jurado del Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2026 al conceder el galardón al estudio japonés.
El acta del jurado, hecha pública en la ciudad de Oviedo, señala que, con películas como la multipremiada «El viaje de Chihiro» (2001), Studio Ghibli transmite valores como «la empatía, la tolerancia y la amistad, así como el respeto por las personas y la naturaleza».
Creado en 1985 por el ilustrador y dibujante de mangas Hayao Miyazaki y el creador de «Heidi» Isao Takahata para impulsar el cine de autor, la películas de Studio Ghibli trascienden generaciones y fronteras, y son un referente para los desafíos de la sociedad globalizada, según señaló Miguel Falomir, presidente del jurado y director del Museo del Prado
El cine que ha hecho esta productora, que en su momento supuso una revolución tanto en la animación japonesa como en la occidental, ensalza la belleza de lo cotidiano y convierte en parte esencial de sus narraciones los instantes de silencio y contemplación, según el jurado.
El estudio que revolucionó la animación
La obra del Studio Ghibli atesora trabajos tanto para niños como de lectura para adultos, y temas que van desde la ecología hasta el belicismo en los que, en ocasiones, mezclan culturas y estilos artísticos diferentes, y en otras vuelcan su fantasía en una visión atemporal de la mitología japonesa.
A pesar de que «Nausicaä del Valle del Viento» («Nausicaä of the valley of the wind»), un manga de Miyazaki que él llevó al cine en 1984 y lo convirtió en una celebridad, se considera una película de Ghibli, la primera cinta realizada y producida por el galardonado estudio fue «El castillo en el cielo» (1986).
Pero el verdadero éxito del estudio llegó en 1988 con los estrenos de «La tumba de las luciérnagas», uno de los filmes más adultos de Takahata, y del mucho más amable «Mi vecino Totoro», de Miyazaki.
En este contraste reside la dualidad del galardonado Studio Ghibli: una casa donde han convivido la fantasía de la que siempre ha hecho alarde Miyazaki hasta las obras más intimistas y personales de Takahata, sin que por tanto los dos maestros hayan quedado encasillados.
«El viaje de Chihiro»
En 2001 llegó a los cines la que está considerada la obra cumbre de Studio Ghibli y de la carrera como director de Miyazaki, «Sen to Chihiro no kamikakushi» («El viaje de Chihiro» o «Spirited away»), el simbólico viaje de una niña a un mundo fantástico a través de su tránsito desde la infancia a la edad adulta.
La película, que batió récords de recaudación, construye un discurso crítico sobre la sociedad japonesa moderna, ahonda en los conflictos generacionales y en la disolución de la cultura tradicional en una sociedad globalizada, así como en el recurrente argumento de Miyazaki de denuncia de la destrucción del medio ambiente.
«El viaje de Chihiro» es la cinta de animación japonesa más premiada de la historia: fue galardonada como mejor película en los premios de la Academia del Cine de Japón, con el Oso de Oro en el Festival de Berlín y con el Óscar a la mejor película de animación (2003), tres reconocimientos a una productora que tiene en su poder la única Palma de Oro de Cannes concedida a un colectivo.
Además de los premios obtenidos por Studio Ghibli, adquirida en 2023 por la cadena Nippon Television (NTV) y que dispone en la localidad japonesa de Nagakute de un parque temático inspirado en sus películas, Miyazaki ha recibido a título individual el Óscar honorífico y el León de Oro del Festival de Venecia en 2005.
Studio Ghibli toma el relevo del filósofo alemán de origen surcoreano Byung-Chul Han en el apartado de Comunicación y Humanidades, que en los últimos años distinguió a la cineasta franco-iraní Marjane Satrapi, el filósofo italiano Nuccio Ordine, el escritor polaco Adam Michnik o la periodista estadounidense Gloria Steinem.
La de Comunicación y Humanidades ha sido la segunda de las ocho categorías en fallarse este año tras la de las Artes, que fue para la cantante y escritora estadounidense Patti Smith.