Existen dos tipos de impuestos en el sistema capitalista; los impuestos directos, los cuales se cobran sobre los ingresos, bienes, propiedades y riqueza ya sean a personas o empresas y los impuestos indirectos los cuales son pagados por el consumidor final, ya que están incluidos en el precio final, siendo el vendedor un intermediario entre el consumidor final y el gobierno.

Ejemplo de los impuestos directos es el ISR, el derecho vehicular o bien el predial, mientras que el mejor ejemplo de los impuestos indirectos es el impuesto al valor agregado (IVA).

Los impuestos indirectos afectan directamente el precio final que paga el consumidor, es decir que, si adquirimos algún producto al que se le cobra el IVA, como por ejemplo el calzado, suponiendo que el precio del calzado es de 100 pesos más IVA, el precio final que pagará el consumidor final es de 116 pesos.

Hace algunos días el presidente Donald Trump anunció la imposición, de aquí el origen etimológico de impuesto, de un arancel desde un 10 hasta un 12.5 por ciento a 60 economías, bajo el argumento del combate al trabajo forzoso, siendo este tipo de empleo una desventaja para la economía de los EEUU, pues las empresas de nuestro vecino del norte no pueden competir antes costos bajos generador por la explotación de la mano de obra.

Fuera de este “nuevo impuesto” quedó el gas, la gasolina y productos o mercancías que no son elaboradas dentro del territorio de los Estados Unidos.

Es cierto que, con esta política fiscal para su comercio exterior, el presidente Trump busca cuidar los empleos y la generación de estos en su economía, sin embargo, existe un “dulce dolor” que tendrán que saborear los consumidores de esa nación. Ya que mientras se generan los nuevos empleos que se esperan por esta acción gubernamental, los mismos consumidores norteamericanos tendrán que pagar un precio mayor por los productos importados, ya que el 10 o 12.5 por ciento de este arancel será trasladado del importador, al comercializador, del comercializador al consumidor final, quien hará el pago total o parcial de este nuevo arancel. Señalo parcial ya que se puede dar el hecho de que sólo una parte del producto final tenga este nuevo arancel.

Es cierto que este nuevo arancel por explotación laboral afectará a las 60 economías exportadoras, ya que las importaciones por parte de la economía norteamericana bajarán, no en su totalidad, pero sí de manera porcentual, ocasionando reducción en la inversión y hasta desempleo en los países cuyas exportaciones son afectadas por este arancel.

Cada ocasión en la cual leo sobre este tipo de aranceles impuestos por la supuesta economía más capitalista y liberal del mundo, observo que la línea entre derecha e izquierda, por lo menos en términos de economía se desvanece cuando se trata de defender la economía y empleos locales.

Más allá del análisis subjetivo sobre la opinión correcta o incorrecta de esta política, es de analizar el hecho de que el presidente de más de derecha que ha tenido EEUU, aplique políticas de izquierda.

Publicado por Iris Camila Beltran