Aprender de los errores y seguir intentando
Por: Claudia Vianney Martínez Sánchez y Mariana Nahomi Escareño Vielma Estudiantes de TSU en Procesos Productivos
Para nosotros, la materia Integradora busca que podamos juntar todo lo que hemos aprendido durante la carrera y aplicarlo en un solo proyecto. No solamente se trata de hacer un producto, sino de aprender a investigar, organizarlo, calcular costos, hacer pruebas, resolver problemas y trabajar en equipo para llegar a un resultado.
En nuestro caso, el proyecto consiste en crear una plastilina ecológica hecha a base de cáscara de nuez y que después de su uso nos pueda servir como composta para las plantas. La idea surgió porque queríamos aprovechar un residuo que tenemos muy cerca y que forma parte de nuestra localidad. En Parras se produce bastante nuez y mucha de esa cáscara termina tirándose sin darle otro uso. Por eso quisimos aprovechar ese desperdicio y convertirlo en algo que realmente pudiera servir.
Nuestro objetivo principal es desarrollar una plastilina que realmente sea funcional, que pueda utilizarse como cualquier otra plastilina y que al mismo tiempo permita aprovechar la cáscara de nuez. Queremos que el proyecto no se quede solamente como una idea, sino que realmente podamos lograr que funcione en las dos etapas que planteamos. Creemos que es un proyecto innovador, porque no conocemos una plastilina que esté hecha a base de cáscara de nuez. Además, buscamos darle un uso diferente a este residuo y convertirlo en un producto que pueda ser aprovechado después de su uso.
Para nosotros, tener que aplicar en un solo proyecto lo que hemos aprendido durante la carrera significa poner a prueba todo lo que hemos aprendido, porque ya no se trata solamente de saber la teoría, sino de saber cómo utilizarla cuando realmente la necesitamos. En este proyecto nos hemos dado cuenta de que los conocimientos de diferentes materias se van relacionando entre sí y que necesitamos utilizarlos para resolver
los problemas que se nos van presentando. También nos ayuda a darnos cuenta de qué tanto hemos aprendido y qué cosas todavía necesitamos mejorar.
La diferencia entre aprender un tema en clase y tener que aplicarlo en un proyecto real es que en clase normalmente aprendemos la teoría y hacemos ejercicios donde ya sabemos qué tenemos que hacer. En un proyecto real las cosas no son tan fáciles, porque pueden salir mal, tenemos que tomar decisiones y buscar la manera de solucionar los problemas. Aquí nos dimos cuenta de que no siempre existe una respuesta exacta y que muchas veces tenemos que probar hasta encontrar lo que funciona.
Al principio fue difícil, ya que no todos contribuían en el desarrollo de este proyecto, por lo que al principio nos fue difícil organizarnos y buscar información sobre el tema. Lo más difícil fue la organización como equipo, porque hubo días en los que no nos entendíamos y terminamos discutiendo, lo que hizo que algunas cosas se atrasan. Poco a poco tuvimos que aprender a dejar las diferencias a un lado, comunicarnos mejor y enfocarnos en lo que teníamos que hacer para que el proyecto pudiera avanzar.
Uno de los momentos que más recordamos fue el día que hicimos la tercera prueba y por fin obtuvimos una mezcla que sí tenía una consistencia parecida a la plastilina. Nos dio mucho gusto porque ya habíamos hecho varios intentos que no funcionaron y en ese momento sentimos que por fin estábamos avanzando y que todo el tiempo que habíamos invertido estaba empezando a dar resultados.
También nos sorprendió que al principio no lográbamos obtener la plastilina como queríamos y que una de las pruebas reaccionara de una manera muy diferente a las anteriores. Esa fue la primera vez que sentimos que realmente nos estábamos acercando a lo que queríamos lograr y nos motivó a seguir probando.
Sí hubo momentos en los que pensamos que no íbamos a lograrlo, sobre todo durante las primeras pruebas, porque la mezcla no tenía la consistencia que necesitábamos. Incluso el profesor Antonio Verástegui nos comentó que los materiales que estábamos utilizando podían funcionar mejor para crear lápices. Tomamos en cuenta su comentario, pero decidimos seguir con nuestra idea y buscar otras opciones. Investigamos qué ingredientes podíamos cambiar y después de varios intentos logramos avanzar mucho más con la fórmula, así que decidimos seguir trabajando en ella.
Durante el proyecto pudimos aplicar principalmente lo que hemos visto sobre costos y procesos de producción. Tuvimos que calcular cantidades, costos de los materiales y pensar cómo podría realizarse el proceso si el producto llegara a elaborarse en mayor cantidad y no solamente como una prueba en el laboratorio.
También aprendimos a tener más paciencia, a organizarnos mejor y a buscar soluciones cuando algo no salía como esperábamos. Aprendimos a escuchar las ideas de los demás y a entender que no siempre nuestra primera idea va a ser la mejor.
Algo que no habíamos comprendido completamente en clase fue que un proyecto casi nunca sale bien desde el principio. En clase muchas veces vemos los procedimientos ya establecidos, pero aquí nos tocó experimentar y equivocarnos. Entendimos que hay que estar dispuestos a modificar las cosas las veces que sea necesario hasta encontrar algo que realmente funcione.
Aprendimos que una prueba que no funciona no significa que perdimos el tiempo. Cada prueba nos ayudó a conocer qué ingredientes o cantidades no nos estaban funcionando y qué podíamos cambiar. De cierta manera, cada error nos fue acercando poco a poco al resultado que buscábamos.
Trabajar juntos también fue parte importante de esta experiencia. Al principio fue bastante difícil ponernos de acuerdo. Sí hubo peleas entre nosotros y nos faltó comunicación, además de que no todos ayudaban de la misma manera. Conforme fueron pasando los días empezamos a organizarnos un poco mejor y aprendimos a trabajar juntos, aunque siguieron existiendo algunas diferencias ya que no todos apoyaban de la misma manera.
Aprendimos que todos trabajamos de maneras diferentes. Algunos son más organizados que otros y cada persona tiene un ritmo diferente. También aprendimos que tenemos que tener paciencia y entender que no todos pensamos o trabajamos de la misma manera.
La organización y colaboración fueron muy importantes, porque cuando nos organizábamos bien las cosas avanzaban mucho más rápido y las pruebas se podían realizar sin perder tanto tiempo. Cuando no había organización, terminábamos discutiendo o repitiendo cosas y eso retrasaba el proyecto. Por eso nos dimos cuenta de que trabajar en equipo no solamente es repartir tareas, sino también comunicarnos y cumplir con lo que nos corresponde.
No siempre resolvimos las diferencias de la mejor manera, porque al principio muchas veces terminábamos discutiendo. Sin embargo, llegó un punto en el que nos dimos cuenta de que seguir peleando solamente nos estaba atrasando. Tuvimos que dejar algunas diferencias a un lado, hablar con más calma y enfocarnos en encontrar una solución que funcionara para el proyecto.
Esta experiencia nos prepara bastante para el mundo laboral porque nos está enseñando que en un trabajo no siempre vamos a estar de acuerdo con nuestros compañeros ni todo va a salir como esperamos. Vamos a tener que trabajar con diferentes personas, resolver problemas, organizarnos y cumplir con nuestras responsabilidades. Este proyecto nos está dando una idea de lo que puede pasar en un ambiente laboral.
Aunque todavía no está terminado por completo, creemos que cuando finalmente lo veamos terminado va a ser una satisfacción muy grande. Solamente nosotros vamos a saber todo lo que nos costó llegar hasta ahí: las pruebas que no funcionaron, los problemas que tuvimos como equipo, las discusiones y las veces que pensamos que ya no lo íbamos a lograr. Por eso, terminarlo no significaría solamente tener un producto, sino comprobar que todo el esfuerzo que hicimos realmente valió la pena.
Nos sentimos orgullosos de lo que hemos logrado hasta el día de hoy. Sabemos que todavía nos falta desarrollar y mejorar algunas partes del proyecto, pero ya tenemos información, pruebas y una base que nos permite seguir trabajando. Sobre todo, nos da orgullo no habernos rendido después de las primeras pruebas que no funcionaron.
Creemos que la habilidad de trabajar en equipo será una de las más útiles en nuestro futuro profesional, porque en cualquier trabajo vamos a tener que convivir y colaborar con otras personas. Aunque a veces cueste ponerse de acuerdo, este proyecto nos enseñó que tenemos que aprender a comunicarnos, escuchar y buscar una solución para poder avanzar.
A quienes próximamente realizarán una Integradora les diríamos que elijan un proyecto al que realmente puedan darle seguimiento y que tenga algo que aportar o que pueda resolver alguna necesidad. También les diríamos que no se rindan cuando las primeras cosas no salgan bien, porque seguramente van a tener errores y cambios durante el proceso. Lo importante es aprender de ellos y seguir avanzando.
Les recomendaríamos investigar y sustentar muy bien su proyecto antes de comenzar a hacer pruebas. A nosotros nos faltó investigar un poco más al principio y eso hizo que perdiéramos tiempo utilizando ingredientes que después descubrimos que no nos funcionaban. También recomendamos organizar bien las tareas desde el principio para evitar problemas más adelante.
Para nosotros vale la pena vivir esta experiencia porque al final no solamente se aprende sobre el proyecto, sino también sobre uno mismo y sobre la manera de trabajar con otras personas. Es una experiencia que puede ser cansada y complicada, pero cuando empiezas a ver avances sientes satisfacción porque sabes todo lo que hubo detrás. Al final, llegar a ver el resultado hace que todo el esfuerzo haya valido la pena.
Después de vivir esta experiencia, ahora sabemos que un proyecto no siempre sale bien desde el principio y que eso no significa que debamos rendirnos. Ahora sabemos que hay que tener paciencia, investigar, probar y estar dispuestos a cambiar las cosas cuando sea necesario. Cada error que tuvimos nos enseñó algo y nos ayudó a mejorar poco a poco la fórmula.
También aprendimos que trabajar en equipo puede ser difícil, pero cuando todos nos enfocamos en el mismo objetivo podemos avanzar mucho más. Sobre todo, nos quedamos con la idea de que los resultados no siempre se ven rápido, pero seguir intentando puede hacer la diferencia.
Publicado por Iris Camila Beltran




