FELIGRESES CELEBRAN EL DÍA MUNDIAL DE LOS ANIMALES

En el marco de la Fiesta Patronal que se celebró en la Parroquia San Francisco de Asís destacó la presencia de Max un perro de raza Gran Pirineo, quien se convirtió en la atracción del evento

Por Wendy Riojas

LA PRENSA

En el marco del Día de San Francisco de Asís y del Día Mundial de los Animales, este domingo la parroquia de San Francisco de Asís, ubicada en la colonia El Pueblo de Monclova, abrió sus puertas para la tradicional bendición de mascotas, donde perros, gatos, gallinas, gallos y tortugas llegaron acompañados de sus familias.

La celebración se realizó ayer, durante el cierre del novenario y la fiesta patronal de San Francisco de Asís, que inició con las tradicionales mañanitas y contempló diversas actividades, entre ellas la bendición de mascotas, carros, motocicletas y bicicletas, además de kermés, danzas, coronación y quema de pólvora.

A las 10 de la mañana, el atrio de la iglesia se convirtió en un singular desfile de animales, cuyos propietarios acudieron no solo para pedir la bendición, sino también para agradecer por tenerlos a su lado y como parte de sus familias.

Entre las historias que marcaron la jornada estuvo la de Elsa García, quien acudió con la urna que contiene las cenizas de su perro Canelo, un perro criollo que falleció el pasado 1 de octubre a quien describe como alegre, comelón y un excelente cuidador.

“Mis padres siempre nos inculcaron el amor por los animales. A pesar de que hay muchos mitos de que dan alergia y todo eso, siempre he convivido con los animales. Son mis perrhijos”, expresó.

Ese cariño se mantiene hasta ahora, pues actualmente tiene tres perros y cuatro gatos, a quienes procura y cuida como integrantes de su hogar. Explicó que desde pequeña aprendió a convivir con los animales y a brindarles los cuidados necesarios.

MAX, EL GIGANTE QUE CONQUISTA A TODOS

Otros llegaron con ejemplares que, por su tamaño, inevitablemente llamaron la atención. Ese fue el caso de Max, un enorme perro Gran Pirineo que rápidamente se convirtió en uno de los protagonistas de la jornada.

Max tiene aproximadamente dos años y medio con su familia y, aunque su estatura puede imponer a primera vista, sus dueños aseguran que es un perro tranquilo, noble y muy amigable.

De hecho, durante sus paseos es común que niños, señoras y otras personas se acerquen para acariciarlo, pues su carácter dócil contrasta con su imponente tamaño. “Es bien tranquilo, es bien amigable. Toda la gente lo agarra”, comentó su familia.

Para su familia, acudir por segundo año consecutivo a la parroquia de San Francisco de Asís representa una manera de pedir protección para Max y agradecer por su compañía.

“El año pasado venimos y hoy otra vez, para que él esté bien, sanamente, igual que un humano; que Dios lo bendiga y que dure mucho tiempo, mucho tiempo”, expresaron.

Así, entre ladridos, maullidos, aleteos y el paso tranquilo de las tortugas, las familias monclovenses celebraron a sus animales de compañía y refrendaron el lugar que ocupan en sus hogares: no como simples mascotas, sino como integrantes de la familia.

Publicado por Rocío Ledezma