Un hombre noble, y padre de familia que amaba su trabajo como policía

Por Fabiola Sánchez

LA PRENSA

MONCLOVA, COAHUILA. – No era un héroe sin capa, era un policía, un hombre, un hijo, un hermano y un padre que perdió la vida cumpliendo y honrando la promesa que hizo al vestir el uniforme: proteger y servir a la ciudadanía, una misión que desempeñó durante 15 años y que terminó de manera trágica, cuando salió de casa para cumplir con su deber sin imaginar que aquella despedida sería la última para su familia.

Jesús José Villasana López tenía 50 años y una trayectoria construida entre la disciplina, el compromiso y el servicio público, durante aproximadamente una década se desempeñó como escolta y posteriormente formó parte de las áreas de Protección Civil, Seguridad Pública y Tránsito, dejando huella entre quienes compartieron con él las responsabilidades de una profesión que amaba.

Su hermano, Delfino Villasana López, lo recuerda como un hombre extraordinariamente noble, alguien que disfrutaba su trabajo y que detrás del uniforme llevaba también los sueños, las preocupaciones y el amor de un padre de familia, cuya vida quedó truncada dejando un vacío imposible de llenar entre sus seres queridos.

La tragedia golpea especialmente a sus tres hijos, de 24, 19 y dos años, así como al bebé que está por nacer y que llegará al mundo sin la oportunidad de conocer a su padre, un pequeño que algún día conocerá su historia a través de las fotografías, las palabras y los recuerdos de quienes tuvieron la fortuna de compartir su vida con él.

SERÁ RECORDADO POR SU ALEGRÍA Y NOBLEZA

En las filas de la corporación, Jesús no será recordado únicamente por los años que portó el uniforme, sino por la persona que fue fuera de sus responsabilidades, un compañero alegre, confiable y dispuesto a ayudar, de esos que construyen amistades durante las jornadas de trabajo y cuyo recuerdo permanece en las pequeñas acciones que marcaron la convivencia diaria.

Daniel Neri, elemento de Tránsito Municipal quien trabajó con él durante aproximadamente dos años desde su regreso a la corporación, lo describió como un excelente ser humano, siempre alegre, humanitario y con facilidad para tratar a las personas, cualidades que le permitieron ganarse la confianza y el aprecio de quienes coincidieron con él en el servicio.

Su ausencia deja un espacio vacío entre sus compañeros y un lugar irremplazable en su hogar, donde sus hijos crecerán con los recuerdos de su padre y su familia tendrá que aprender a sobrellevar el dolor de aquella última despedida.

Publicado por Rocío Ledezma