Fabiola Sánchez
Vecinos de la colonia el Roble han sido testigos de los gritos de agresión y lamentos de dolor, de los internos del Centro de Rehabilitación VIBE Nueva Esperanza de Vida; y temen se registren actos violentos que ponga en riesgo la integridad de los habitantes del sector.
Ante lo ocurrido el pasado lunes, una mujer quien fue testigo presencial del momento justo cuando Carlos “N”, saltó la barda de más de 5 metros para escapar, reconoció que en el rostro del joven se reflejaba el miedo y la angustia de huir de ese lugar.
“Yo lo vi cuando estaba en lo alto y pensé que al caer no podría levantarse está muy alta la barda, pero no, cuando saltó de inmediato se levantó y salió corriendo por la calle”, así detalló la vecina del anexo, que fue la huida del interno.
Comentó que, esta no es la primera ocasión que un interno sale huyendo del lugar, indicando que hace aproximadamente un mes, un joven salió por la puerta principal corriendo por la calle y personal del anexo tras de él.
En un recorrido realizado por la zona aledaña a este Centro de Rehabilitación, LA PRENSA DE COAHUILA, logró recoger testimonios de vecinos, coincidiendo todos ellos que por las tardes es la hora que se han escuchado fuertes gritos de insultos y lamentos.
Señalan que esto los ha deja aterrorizados, debido a que desconocen si se trate de un acto de violencia al cual son sometidos los internos o sea parte de una terapia psicológica, pero aseguran que los lamentos si son de dolor.
Agregaron además que, otros de los actos reprobables que los habitantes piden a los directivos y autoridades correspondientes atender, es que los “padrinos”, quienes entran y salen diariamente del anexo, se creen con mucha autoridad y circulan en sus vehículos a alta velocidad.
“Salen en los carros bien recio y cuando andan en la calle afuera del anexo, con sus radios, actuando como si fueran unos “halcones”, pareciera que más que adictos en rehabilitación de algo se cuidan”, comentó un vecino.
Los habitantes de esta colonia y vecinos aledaños, dijeron tener el temor que se llegara a registrar un acto violento, de amotinamiento o intento de huida de los internos, que ponga en riesgo la vida de sus familias.