CIENTOS SE UNIERON PARA CELEBRAR EL LEGADO DE DON GONZALO
Entre danzas, oración y reliquia, feligreses católicos renovaron su vínculo con una de sus tradiciones más entrañables en honor al Santo Madero
Por: Rocío de Jesús
LA PRENSA
En la colonia Saltillo 400, la casa número 114 volvió a convertirse este 3 de mayo en el epicentro de una de las manifestaciones de fe más arraigadas en Parras: la Fiesta al Santo Madero, una tradición que por más de medio siglo ha unido a generaciones de parrasenses en torno a la oración, la danza y la solidaridad.
La familia Velázquez Hernández, encabezada por Lucero Velázquez —la menor de once hermanos—, recibió a cientos de personas que, entre plegarias y cucharadas de reliquia, rindieron homenaje al Santo Madero y a la memoria de don Gonzalo Velázquez Macías y doña María Guadalupe Hernández García, quienes iniciaron esta manda en agradecimiento por un milagro concedido.
UNA PROMESA QUE CRUZÓ GENERACIONES
La tradición comenzó hace más de 50 años, cuando una de las hijas de la familia fue diagnosticada con hidrocefalia. Don Gonzalo y doña María, radicados entonces en Aguascalientes, prometieron celebrar cada año al Santo Madero si su hija sanaba. La promesa fue cumplida y, desde entonces, cada 3 de mayo la familia regresó a su tierra natal con danzas, pólvora y comida para toda la comunidad.
Lucero, quien heredó esta manda tras la muerte de su padre en 2010, ha mantenido viva la celebración pese a retos personales y económicos. “Lo único que te voy a dejar es mi manda”, le dijo don Gonzalo antes de morir. Y Lucero, junto con sus hermanos logró nuevamente organizar un festejo que alimentó a más de mil personas.
RELIQUIA PARA TODOS: UN ACTO DE FE Y COMUNIDAD
Con el apoyo de cinco familias y más de 35 voluntarios, se prepararon 20 cazuelas de guisos —asado de puerco, arroz, pastas—, 50 kilos de tortillas y varias vaporeras de la tradicional agua de piña. Desde antes del mediodía, vecinos y visitantes formaron una fila de tres cuadras para recibir su plato. Algunos incluso llevaron recipientes para compartir en casa.
“Aquí nadie se va sin comer, así no asista a la celebración”, comenta Lucero, quien realiza rifas y colectas desde diciembre para financiar el evento. La comunidad responde: vecinos donan ingredientes, amigos aportan dinero o artículos para rifar, y su familia colabora en cada detalle.
UNA HERENCIA CON NOMBRE Y ESPÍRITU
Don Gonzalo no buscaba reconocimiento. Su objetivo era mejorar el templo del Santo Madero, incluso desde lejos. Trajo ladrillos, barandales y mobiliario desde Aguascalientes, gestionando donaciones entre iglesias. La pavimentación del acceso al templo fue uno de sus últimos logros, sumando incluso a autoridades estatales y municipales.
Lucero, ahora al frente, no está sola. Sus hijos, de 15 y 19 años, ya participan activamente y han mostrado interés en continuar la tradición. “Vamos a salir adelante, mamá”, le dijeron este año.
UNIDAD, FE Y GRATITUD
Para Lucero, más allá del esfuerzo físico y económico, esta manda es un símbolo de unidad. “Con Dios, la familia y la comunidad, todo se puede lograr”, afirma. Y aunque termina exhausta, dice sentirse “más que bendecida”.
La Fiesta del Santo Madero no es solo una manda cumplida. Es un testimonio vivo de fe compartida, de tradiciones que no mueren y de cómo un pueblo sigue encontrando su fuerza en lo más sagrado: la unión.
AGRADECE LA SOLIDARIDAD DE LOS PARRENSES
A nombre de las familias Chávez Velázquez y Velázquez Hernández, Lucero agradece el apoyo solidario que recibió para poder cumplir con esta titánica labor.
Las familias expresaron su más sincero agradecimiento a todas las personas que participaron en la reciente celebración en honor al Santo Madero, así como en el homenaje a la memoria de sus padres, Gonzalo Velázquez Macías y María Guadalupe Hernández García. Destacaron que esta tradición familiar, mantenida con amor y esfuerzo, representa un legado espiritual y comunitario que trasciende generaciones.
A través de un emotivo mensaje, subrayaron que sus padres les enseñaron que las tradiciones no solo se reciben, sino que se viven con compromiso, se resguardan con fe y se comparten con generosidad. Para ellos, rendir tributo al Santo Madero no es solo un acto religioso, sino una forma de honrar la identidad, las raíces y el sentido de pertenencia al pueblo de Parras de la Fuente.
Durante la celebración, fue evidente la fuerza de la comunidad: familias reunidas, niños danzando, adultos rezando y muchas personas colaborando activamente. Cada gesto, desde la preparación de los alimentos hasta la colocación de flores, fue un símbolo del cariño colectivo y un homenaje vivo a los fundadores de esta tradición familiar.
La familia agradeció profundamente a todos los que donaron, trabajaron, organizaron y participaron de alguna manera, reconociendo que sin el apoyo de la comunidad, este evento no sería posible. Aunque ellos abren las puertas de su hogar, es la participación de cada persona la que da sentido y vida a la festividad.
Finalmente, reiteraron su compromiso de continuar con esta promesa de fe heredada, convencidos de que mientras haya unidad, gratitud y amor por las tradiciones, el legado de sus padres seguirá presente en cada celebración. Desean que el Santo Madero bendiga a cada uno de los participantes, sus hogares y sus familias.