Cuerpo de Magdalena Pérez López estuvo en el Semefo de Jalisco a pesar de tener el ADN de su familia
Por Staff/Agencia Reforma
La Prensa
GUADALAJARA, JAL.- «Si no fallaba yo en Semefo ¿por qué me la alargaron tanto?», se pregunta M. de la Luz López Rodríguez, madre de Magdalena Pérez López, quien fue desaparecida el 28 de septiembre de 2014 y su cuerpo fue identificado el 24 de octubre de 2025.
El cadáver de Magdalena estuvo 11 años bajo resguardo de la Fiscalía de Jalisco y del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses, a pesar de que su familia había dejado ADN para poder identificarla.
Esta tarde, la joven fue enterrada por sus familiares en Zapopan.
Su mamá recuerda que era domingo 28 de septiembre de 2014 cuando Magdalena, de 31 años, salió de su casa en Zapopan y le dijo que iba al Centro, pero no la volvió a ver.
Durante tres meses, los familiares de la mujer siguieron pistas y descubrieron que ella había ido a Tlajomulco, así que hicieron búsqueda de campo.
«Nosotros íbamos a buscarla ahí en Tlajomulco y no la encontramos. Preguntándole más que nada a los muchachos drogadictos, nos cobraban 20 pesos dizque por darnos informes, que nunca le atinaron. De ahí para acá, pura búsqueda y búsqueda y nada», recordó M. de la Luz López Rodríguez.
Pero un día, la familia fue correteada por varios sospechosos.
«Estaban drogados y nos corretearon, yo todavía podía correr y ahorita ya no», explicó la madre.
Fue en diciembre de 2014 cuando presentó la denuncia ante la Fiscalía de Jalisco; el mismo mes en que fue hallado el cadáver de Magdalena en Lomas del Mirador, en Tlajomulco.
«Ya hasta hay un edificio ahí donde la localizaron», lamentó.
La familia había dado muestras de ADN y la madre de Magdalena hizo viajes constantes al Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses en Tlaquepaque y a la Fiscalía de Jalisco.
«De primero iba cada semana, al último cada mes y así me la llevaba».
Finalmente, en febrero de 2025 le llamaron del Semefo para pedir que otro familiar donara ADN; acudió el hijo de Magdalena, quien tiene 17 años.
El 24 de octubre le llamaron para avisar que había un positivo, pero hubo tardanza en entregarle el cuerpo porque el acta de nacimiento de Magdalena tenía un error.
La víctima fue asesinada con un golpe en la cabeza y luego fue calcinada.
«Horrible, yo esperaba encontrarla muerta, más no calcinada, porque ya tantos años. Ya la tengo aquí, la vamos a llevar al panteón, aunque sea pura osamenta, pero ya la tengo aquí», se consoló la madre.
Magdalena tenía tres hijos, el más grande tenía 10 años cuando fue desaparecida. El niño cuyo ADN la identificó cumple 17 años hoy.
«El grande como que está enojado con la vida porque lo dejaron. Y los otros ahí la llevan, están con psicólogos. Le sigo haciendo la lucha por ellos, tengo que levantarme».