Amedrentaban a deudores con piedras o machetes
Una de las víctimas relató que tras solicitar un préstamo de apenas 2 mil pesos, terminó enfrentando exigencias cercanas a los 80 mil
Manolo Acosta
LA PRENSA
En la colonia Lupita Murguía, el miedo dejó de ser un rumor para convertirse en una constante entre sus habitantes, quienes durante meses vivieron bajo la presión de presuntos prestamistas que, lejos de ofrecer ayuda, imponían terror para cobrar deudas.
Tras múltiples denuncias ciudadanas y una serie de episodios violentos, autoridades lograron la detención de varios sujetos señalados como responsables de intimidar, agredir y amenazar a familias enteras que no podían cumplir con los pagos.
De acuerdo con testimonios de vecinos, los cobradores solían llegar en grupo a los domicilios, generando escenas de tensión. No solo exigían el dinero, también recurrían a la violencia: lanzaban piedras, portaban palos e incluso machetes para amedrentar.
Las deudas, aparentemente pequeñas al inicio, se transformaban rápidamente en cifras impagables debido a intereses excesivos. Una de las víctimas relató que tras solicitar un préstamo de apenas 2 mil pesos, terminó enfrentando exigencias cercanas a los 80 mil, lo que derivó en agresiones físicas cuando le fue imposible continuar pagando.
El silencio predominaba en la colonia, muchas familias optaban por no denunciar por temor a represalias, ya que los implicados eran conocidos por su comportamiento violento.
El punto más crítico ocurrió el pasado lunes en el cruce de las calles Juan Diego y San Juan Bautista, ahí dos jóvenes resultaron lesionados en un ataque presuntamente vinculado al cobro de una deuda.
Uno de ellos, José Alfredo “O”, de 20 años, sufrió un machetazo en la cabeza y una herida con arma blanca en el brazo y en el mismo hecho, el menor Joseph Argenis, de 16 años, presentó lesiones en la barbilla y una posible fractura en el brazo derecho.
Vecinos aseguran que la situación se había vuelto insostenible desde riñas, amenazas y agresiones eran frecuentes, alimentando un ambiente de constante inseguridad. “Parecía que llegaban buscando pleito más que cobrar”, expresó uno de los habitantes, reflejando el hartazgo colectivo.
Ahora, tras las detenciones, la comunidad mantiene la esperanza de que las investigaciones avancen y que los responsables enfrenten la justicia, poniendo fin a un periodo marcado por la violencia y el miedo.