Con profundo dolor lo despiden sus seres queridos
La muerte a causa de un infarto lo sorprendió mientras se divertía, entre baile y risas, en un festejo familiar. Lo recuerdan por su gran calidad humana y compromiso con sus pacientes
Por Wendy Riojas
LA PRENSA
Con profundo dolor, familiares y amigos dieron el último adiós al doctor Melchor Flores Gutiérrez, Urgenciólogo de la clínica 7 del Instituto Mexicano del Seguro Social, quien lamentablemente perdió la vida el pasado domingo en el municipio de Arteaga.
Sus restos fueron velados en la Funeraria Martínez ubicada en la Calle Cuauhtémoc de la Colonia El Pueblo, donde se dieron cita familiares, amigos y pacientes, ya que, era reconocido por su gran vocación de servicio, trato humano y compromiso con sus pacientes, cualidades que lo distinguieron a lo largo de su trayectoria.
Originario de Monclova, el médico realizó su formación profesional en Gómez Palacio, Durango, y posteriormente cursó su especialidad en Monterrey, como parte de los procesos establecidos por el instituto de salud. Tras concluir este periodo, regresó a su ciudad natal, donde continuó ejerciendo y brindando atención tanto en el sector público como privado.
De acuerdo con testimonios de familiares, colegas y pacientes, el doctor Flores Gutiérrez era ampliamente reconocido por su sensibilidad y cercanía con quienes atendía. “Tenía un don especial para tratar a la gente, no todos lo tienen”.
Durante la pandemia por COVID-19, el médico formó parte del personal de primera línea en la Clínica 7 del IMSS, donde atendió casos desde las primeras etapas de la emergencia sanitaria, incluyendo la atención de pacientes críticos en el área de estabilización.
“El atendió al paciente cero, el doctor Hugo Maciel y el doctor Walberto Reyes en el área de estabilización de la clínica 7 del IMSS, estuvo en la primera línea en el área de urgencias”, señala su hermano.
Además de su labor en el Seguro Social, también prestaba servicios en el Hospital General Amparo Pape de Benavides y en el sector privado, particularmente en hospital San José, consolidando una carrera marcada por el compromiso y la entrega.
Su hermano Eduardo Zuriel Flores Gutiérrez lo describió como “un buen hijo, buen padre y buen hermano”, recordando que desde joven mostró interés por ayudar a los demás, incluso participando como voluntario en el cuerpo de bomberos antes de decidirse por la medicina.
Con la voz entrecortada mencionó: “Tenía tantas cualidades, buen hijo, buen padre, buen hermano, en una entrevista dijo que quería ser Federal de Caminos, apoyo a Bomberos de voluntario y con el tiempo se inclinó por la medicina”.
FALLECIÓ EN EVENTO FAMILIAR
Dijo que el fallecimiento ocurrió de manera repentina mientras convivía y bailaba en un evento familiar, sin que previamente presentara complicaciones de salud, lo que ha generado mayor consternación entre sus seres queridos y la comunidad.
“Estaba con su familia en un evento familiar, bailando, disfrutando y literal se sintió mal y ahí terminó”, dijo su hermano con notable tristeza, “no tenía problemas de salud, solo en el Covid resultó positivo, un tiempo aislado 10 días, pero, dentro de lo que sabe normal”.
Le sobreviven su esposa, Gabriela Rodríguez Rangel, y sus dos hijos, Melchor Flores de 17 y Roberto Flores de 14 años, quienes lo recuerdan como un padre cariñoso y un apoyo constante.