9 DE SEPTIEMBRE DEL 2007, NO SE OLVIDA
El estallido de un tráiler que transportaba material explosivo estremeció la carretera federal 30 y dejó una estela de muerte y destrucción que alcanzó a familias, cuerpos de emergencia y trabajadores de los medios de comunicación
Óscar Ballesteros
La Prensa
Hay heridas que ni el paso de los años ni el asfalto nuevo logran cerrar. Aquella tarde-noche del 9 de septiembre de 2007, la historia de Coahuila se dividió en un antes y un después sobre la Carretera Federal 30. Un estruendo brutal abrió un enorme cráter en el ejido Celemania, en Nadadores, transformando un camino cotidiano en un escenario de muerte, fuego y devastación que sacudió los cimientos de toda la Región Centro y dejó una huella de luto que aún estremece a la memoria colectiva del estado.
Y es que hoy miércoles una de las tragedias que marcó un precedente inesperado en la Región Centro cumple 19 años de ocurrida, cicatriz que sigue presente en muchos de los involucrados y deudos indefinidos ante el variable reporte de fallecidos a causa del estruendo originado por un choque a un camión cargado de nitrato de amonio, en las inmediaciones del ejido Celemania, perteneciente a Nadadores.
La tarde-noche del 9 de septiembre de 2007, el tráfico de la Carretera 30 quedó paralizado por lo que inicialmente sólo se trató de un encontronazo vehicular entre una camioneta particular y un camión de la empresa Orica, que en primer momento desconocían su contenido: hasta bien avanzado el suceso, y con presencia de fuego en esta unidad, hubo certeza de su carga explosiva.
De acuerdo a los recuentos publicados en diversas fuentes de información, la magnitud de la desgracia hizo imposible incluso tener un conteo certero de las víctimas que se estiman superiores a los 30 fallecidos y más de 200 heridos a causa de las llamas, la onda expansiva y la lluvia de piezas metálicas que terminó con la vida de decenas y a otros dejó con secuelas irreparables.
La tragedia -que se vivió en carne propia en la Región Centro- consternó a la comunidad coahuilense, quien tuvo como portadas de los distintos diarios la tragedia que dejaba, en ese momento gran cantidad de muertos:
«Choca pipa con explosivos: 32 MUERTOS» se leía en la página principal de periódico La Prensa de Coahuila en su edición del lunes 10 de septiembre de 2007, acompañado por el luto interno, al perder a su reportero: Andrés Ramírez Reyes, encargado de cubrir la fuente policiaca; y quien apenas 2 días atrás se convirtió en padre.
Con este anuncio, Monclova y la región permaneció conmocionado ante dicho acto sin precedente en donde fue precisa la llegada del Gobernador vigente, Humberto Moreira Valdés, quien tomó constancia de los innumerables daños materiales causados por la explosión, como las pérdidas humanas y cientos más de víctimas lesionadas: quemadas, con extremidades cercenadas e inconscientes en el lugar.
A casi 2 décadas de esto: personajes reconocidos por la comunidad, y familias en su contexto, siguen cargando con la herida de haber sufrido alguna pérdida o mínimo haber presenciado la escena más sangrienta de sus vidas, entre cuerpos y parte de ellos, tuvieron que actuar por su supervivencia, tratando cada año de reponerse ante el hecho.
Publicado por Iris Camila Beltran




